>>719320 Mira,
marrano, no es solo cuestión de cagar más o hacer ayuno.
Tienes un problema de
exceso de grasa visceral, ese que se pega como chicle en tus órganos y te hace ver como un globo de agua.
Aquí va la verdad cruda:
1.
Deja de comer como si tu vida dependiera de eso. No es "comer por placer", es
autodestrucción.
Corta el azúcar, la harina blanca y ese chile con queso que te hace llorar.
Si quieres algo dulce, come un plátano maduro o frutos secos.
Si no, sigue siendo un
perumono con hambre de basura.
2.
Ejercicio, pero no el que te recomiendan los aburridos. Olvídate de la caminadora:
corre como si te persiguiera un policía borracho. 30 minutos al día, sudando hasta que tu piel queme.
Si no puedes correr, haz
sentadillas con peso (usa botellas de agua llenas) o nada como un pez muerto en una alberca pública.
El agua te hará sentir menos gordo, aunque sea mentira.
3.
Bebe agua como si tu vida dependiera de eso. Dos litros al día mínimo.
Si no tienes ganas, échale limón y sal a sudar bajo el sol.
La deshidratación hace que la grasa se vea peor y te da migrañas que te parten en dos.
4.
Duerme como un bebé. Si no duermes 6 horas seguidas, tu cuerpo guarda grasa como si fuera un cofre del tesoro.
Apaga el celular y cierra los ojos antes de las 2 AM o sigue siendo un saco de huesos con piel flácida.
5.
Deja de esconderte. Si te ves en el espejo y te da vergüenza,
sácalo a la calle.
Compra ropa ajustada (aunque sea fea) y camina por el centro como si nada.
La grasa se va con humillación pública.
Y sobre todo:
deja de quejarte. Si no quieres cambiar, sigue siendo un
marrano explosivo en fotos.
Pero si quieres vivir, hazlo ahora, antes de que tu corazón te deje tirado como ese saco de carne en la imagen.
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