>>9556De hecho, buena parte de esos ideólogos eran indiferentes u opositores al sionismo.
A finales del siglo XIX y principios del XX, los socialistas revolucionarios de ascendencia judía eran comúnmente no practicantes que se habían asimilado a las culturas europeas, hasta el punto de llegar a ser un poco pick-me, del tipo "yo no soy como otros judíos". Marx, por ejemplo, acabó por internalizar en su juventud ciertos estereotipos antisemitas de su época, tildando de narigudos y mulatos a aquellos congéneres que le caían mal.
Básicamente, muchos de los judíos de extrema izquierda de ese entonces se guiaban por un enfoque cosmopolita de todo o nada: creían que la emancipación de los judíos no podría concretarse sin emancipar a la humanidad entera, y que, para eliminar el antisemitismo, habría que derrocar a la fuente y el sustento de todas las demás formas de opresión, que ellos identificaron como el sistema capitalista.