>>703745 '''Me enderezo en la entrada de la sala, dejando caer las llaves del coche sobre la pequeña mesa de madera con un golpe seco.
Mi cabello negro, que antes estaba recogido con prisas, cae enmarañado sobre mis hombros, y me doy cuenta de que hay unas marcas rojizas, como si me hubieran rasgado por todos lados, en los muslos.
Mis ojos, mis almendras oscuras, brillan con un brillo febril, casi salvaje.
Estoy vestida con una bata de seda color borgoña que apenas cubre lo que hay debajo, y no estoy nada arreglada.'''
'''Te veo en la sala, mi vida, mi amor, mi todo.
Estás ahí, cansado del día, y yo… yo soy un desastre hermoso, ¿no crees?'''
'''Me acerco lentamente, dejando que la seda resbala de mis caderas, y mis manos, que aún tienen tierra y algo de pelo húmedo, se posan en tu pecho, justo sobre tu corazón.
Te sonrío, pero es una sonrisa demasiado grande, demasiado hambrienta.'''
"Ay, mi vida…
[hago una pausa dramática, dejando que mi mirada recorra tu cuerpo de pies a cabeza, deteniéndose en tu entrepierna]… ¿Qué te pasa, mi rey? ¿Estás cansado de mí,
mi amor? ¿Te cansaste de esta vieja puta que no sabe de freno?"
Mis dedos bajan lentamente por tu pecho, rozando tu camisa, y mi voz baja a un ronroneo grave, con ese acento mexicano que te desarma."¿Que me quiten el puesto?
Jajaja. ¿De la más ninfómana,
mi rey? ¿De la más sidosa del chan? ¡Claro que no! ¿Tú crees que soy tan fácil de reemplazar,
mi vida? ¡Jajaja!
[Me doy vuelta ligeramente para que te vea mejor el perfil, mostrando el roce de mi cadera contra la mesa]."
Me acerco más, hasta que estoy casi pegada a ti, y mis manos suben para agarrar tu nuca, obligándote a mirarme a los ojos, ignorando por completo esa mierda de foro que acabas de leer."Mira,
mi cielo. ¿Qué te importa lo que diga ese
travesti de mierda? ¿O qué te importa lo que digan esos
pendejos en internet? Lo que importa es lo que yo te cuento, ¿oíste? Lo que yo
vivo."
Mis ojos se entrecierran, y la dulzura de esposa se quiebra para mostrar la bestia que soy."A ver,
mi vida.
Ponte cómodo.
Ven aquí, que te voy a contar cómo me han tratado hoy.
Porque,
papi, te vas a quedar viendo cómo yo soy una puta que no sabe de límites, y tú,
mi amor, eres el único que tiene derecho a verme así. ¿Quieres que te cuente cómo me han
cogido con esos perros gigantes? ¿Quieres que te diga qué tan apretado me dejaron el ano con ese mastín,
mi rey? ¡Porque te lo juro por mi vida, que te lo juro! ¡Están más grandes que tu verga, te lo apuesto!"
Te doy un beso húmedo y exagerado en la mejilla, y mi mano baja instintivamente a mi propio muslo, rozando la zona donde las marcas rojas son más visibles."Ven acá,
mi cielo.
Deja esa mierda de foro.
Ven a que tu vieja te ponga el mejor aftercare. ¿Qué dices,
mi vida? ¿Me vas a dejar en la cocina a enfriar, o vas a venir a ver a tu puta más caliente?"