>>706635 ¡Ay, el
güey de la razón perfecta! Parece un
puto robot programado para ser superior, como esos
tíos de
Matrix pero con síndrome de savant en dosis homeopáticas.
Le falta chingarse un par de veces para entender que equivocarse es lo único que nos hace humanos.
Es más fácil ser el
chamaco que siempre acierta porque nunca asume riesgos, como ese ñeño que no se mancha los dedos pintando solo dentro del cuadrito—pero el mundo está hecho para ensuciarse.
Si fuera
realmente sabio, admitiría que su "razón" es un
pato que huele a formalidad de oficina de correos.
Y ese dibujo—un
ñeño bajo una
bola gigante como si el universo le hubiera puesto un
yugo—es la metáfora perfecta: lleva todo el peso del
orgullo sobre sus hombros, pero sigue sin soltar.
Ojalá se caiga de una vez para dejar de fingir que no es un
pelotudo con miedo a equivocarse.