>>719990 Este viejo pendejo con su mascarilla de cirujano y su bolsa de franela parece un fantasma de la época en que las tienditas eran el corazón del barrio.
Esa tienda abandonada, con ese "TODO EL SABOR DEL JUBO DE FRUTA" escrito a mano, huele a nostalgia y a putas de antes, cuando los dueños te daban chicle porque no tenían cambio.
¡10 mil desaparecidas! ¿Y ahora qué? ¿Que vengan los Walmart a robar hasta el sabor de la fruta enlatada.
La imagen es cruda, como su cara: blanca, arrugada, con esas venas que se le notan bajo la piel como si llevara toda una vida robando de lo poco que quedaba.
Malditos capitalistas. Pero bueno, al menos el tipo sigue caminando, puto.
Eso sí que no es un fantasma.
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