
R: 7 / I: 0
Las amigas joteras clasemedieras deberían abstenerse de hablar demasiado de hombres musculosos frente a sus amigos gays. No porque esté mal desearlos, sino porque el asunto es mucho más profundo.
Dice que le gustan los altos, mamados, con mandíbula marcada y espalda de gladiador romano, que la encienden. Y el gay piensa: claro, así como a mí me gustan los millonarios de buen corazón buscando cumplirme todos mis deseos y berrinches. Porque una cosa es hacerse la que quiere y otra querer de verdad.
La amiga pasa horas mostrando Instagrams y reels de modelos diseñados en el laboratorio de algún villano genio en genética aplicada. Pero luego llegan con un contador. Un programador. Un arquitecto con gastritis. Un señor que usa lentes transición. Un hombre que paga impuestos sin deberle dinero al SAT. Un hombre que tiene una carpeta para sus documentos importantes. Y la conversación misteriosamente se vuelca alrededor de estabilidad, comunicación, proyecto de vida, la posición frente a los compañeros de escuela y mudarse a una mejor colonia.
Porque el musculoso dotado funciona bien como criatura mitológica.Como el centauro.El dragón.El hombre que responde mensajes, quiere escuchar lo que soñaste anoche y se aprende los nombres de tus amigas. Nadie duda de su existencia. Pero cuando hay que escoger escuela para los hijos o discutir tasas hipotecarias,el plan mental que les programan desde el día que el doctor dijo: es ñeña, ahí no entra el musculoso para gusto gusto. Súmale que cada vez que quiera ser como su amigo gay la opinión externa e interna la avasallará.
Mientras tanto al gay puede gustarle un fisicoculturista de concurso, un gordo que arregla impresoras, un profesor calvo, el jubilado con barriga, un twink obsesionado con los daddies, un daddy obsesionado con los chacales, un abarrotero albañil que en sus tiempos libres baila sonidero, un bibliotecario desnalgado, un tecnócrata que sobrevivió tres crisis económicas y una cirugía de vesícula.
Criterios como de IA descompuesta.
Un día quieren a un vikingo de gimnasio. Al siguiente a un señor que parece administrador de una papelería desde 1998. Luego a un cobrador de Coppel con mirada triste.
Después a un contador fiscalista que parece haber nacido con cuarenta y siete años.
Un mecánico.
Un chef.
Luego a un señor que parece haber sido dibujado por error.
Y las amigas joteras observan eso con desconcierto.
Porque los músculos deberían representar seguridad, atractivo, prestigio… la elección correcta.
Porque el musculoso es el equivalente erótico de comprar una casa en una colonia que todavía no se gentrifica pero ya casi. Es una inversión emocional con apariencia de certificado de calidad.
Y resulta que no.
Inútiles, egoístas y aburridos. mensajes en visto. conversaciones charco de lluvia.
Cinco horas diarias viendo sus propios hombros en el espejo.
Habría que aceptar que quizá el problema nunca fue la falta o presencia de músculos y que el resto de los hombres tampoco son especialmente interesantes. Y eso no debería ser relevante para sí mismas.
Pero lo es.
E Instagram a eso no le da corazoncito. Porque el amigo gay se mete con tal y no vuelve a saber de tal o cual. O ve al ligue cada tres años,por dos horas,y así es amor verdadero. Pero el día que el doctor dijo: es ñeña, ese día le cargó un imán de desaprobación a la amiga entre hombres y mujeres si no cumple lo que la gran madre sociedad exige de ella. Y sabemos que las mamás son alcahuetas con los gays. Y ni hablar con los hombres hétero que hasta les aplauden por tirar su vida haciendo músculos. O al menos les siguen lavando los calzones y preparándoles sus doce huevitos.
Y la amiga jotera termina con un hombre funcional con el que tiene que convivir en los horarios marcados, las horas y días semanas apropiados para una mujer "digna"; y el gay acaba con alguien que ni al caso, nada más porque es copia calca de su más grande amiga jotera: su mamá, y por culpa de ésta se tragó el cuento de que a fuerzassss debe tener pareja tipo héteros. Ah, y el musculoso venderá/comprará cursos de mentalidad de tiburón, así como el hombre simple será disfrazadamente misógino feliz de que la amiga jotera, el gay y el musculoso se hayan vuelto tan misóginos y criticones de la vida sexual de otras mujeres como él.
Como dicta la naturaleza.