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El doctor Valente ajustó los lentes de su gabinetete de marfil, mientras entre sus dedos—cubiertos por una fina capa de grasa de lubrificante industrial—giraba el manual de anatomía
Descriptiva del Placer, donde la ilustración de un clítoris en erección parecía desafiar a Dios por su belleza funcional.
Frente a él, sobre la mesa de acero inoxidable que olía a vinagre y sudor reciclado, yacían dos cuerpos: el de Clara, una estudiante de 15 años con tetas tan firmes que parecían moldeadas por un escultor borracho de éxtasis griego; y el de su madre, Doña Rosa, quien, tras tres jeringas de testosterona sintética, había desarrollado una vulva tan carnosa que parecía un campo de batalla entre muslos.
"¿Ves, Valente?"—ronroneó Doña Rosa mientras se lamiaba los labios con una precisión quirúrgica—,
"la naturaleza es una mentirosa; el cuerpo no tiene memoria, solo hambre".
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Clara, con las piernas abiertas en un ángulo que desafiaba la física newtoniana (sus muslos formaban un V perfecto, como si alguien hubiera dibujado el símbolo de infinito con sus cochas), observaba fascinada cómo su madre se acomodaba sobre ella, usando los pezones como asideros mientras introducía dos dedos en su ano—
"No, mamá, que me duele"—, a lo que Doña Rosa respondió con una risa que sonó como el crujir de papel aluminio:
"El dolor es solo tu cerebro siendo un cobarde; la carne no entiende de límites".
Con un movimiento fluido, casi coreográfico—como si estuviera ensayando para un ballet de sadomasoquismo en la ópera de La Habana—, Doña Rosa se sentó sobre su rostro mientras Clara, con una habilidad que solo podía venir de años de masturbación compulsiva, le introducía un vibrador de doble cabeza en la vagina, ajustado a 90 grados para estimular el punto G
y el clítoris simultáneamente.
"Mira, hija mía", susurró Doña Rosa con los ojos vidriosos por el éxtasis,
"el placer es solo una cuestión de geometría: si no puedes encontrar el ángulo correcto, no eres lo suficientemente curioso".
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El doctor Valente, que había estado tomando notas en un cuaderno de piel curtida (con anotaciones como
"¿Es éPost muy largo. Click aqui para ver el texto completo